La estupidez electoral colombiana
Por: Txema Kawan
Cuando Garcia Marquez escribió su novela 100 años de soledad, describía ese realismo mágico que solo puede verse en sus libros. Los medios de comunicación y toda esa nefasta generación de comunicadores criollos han forzado a la sociedad para creer que Colombia tiene ese realismo mágico, como detalle folclórico y simpático que el “lindo” colombiano posee.
Nada más alejado de la verdad. Colombia es al igual que todos los países del mundo, y no se salva ninguno, un país en el que una clases social inmensamente rica ha hecho lo que ha querido: vender tierras, pagar asesinos, desplazar o esclavizar campesinos, negros e indígenas, manejar una guerra civil a su antojo, narcotraficar en conjunto de los organismos de seguridad gringos, y les queda tiempo para disfrutar de sus propiedades en NY, París y la costa azul.
Los pobres están divididos en dos clases: los jodidos y los más jodidos. Los primeros son los que no tienen educación, propiedades, apellidos. Aquellos a quienes el gobierno, las ONG, y los ricos y los más jodidos ayudan y apoyan de todas las formas posibles. Se les da limosna, ayudas económicas, casas, educación, salud, etc. Todo esto porque son pobres, muy pobres y eso les da aval para que todos los demás aprueben sus actos, inclusive los más bajos y despreciables: robos, violaciones, atrocidades, torturas, todo se les permite, porque son pobres.
En la mitad están los más jodidos, aquellos que estudian, trabajan como mulas, se endeudan con el fisco, pagan por los jodidos que no pueden y por los ricos que no quieren. Son quienes mantienen la situación económica, social y religiosa vigente y son también los más estúpidos, los que se creen el cuento del “realismo mágico”, de la viveza, de que el enemigo son las “jarc”, de que no hay presos de guerra sino secuestrados, de que no hay desempleo sino empleo informal, de que el 4 por mil es para bien de todos y no de los banqueros, los que creen que Shakira y Juanes son representantes de la patria y no de la gusanada de Miami, los que hacen filas para eventos culturales de 8 horas si “El Tiempo” dice que hay que asistir, los que creen que a la gente de la UP los mató Escobar y Rodríguez Gacha y no el Estado y el Ejercito, los que creen que a Galán lo mataron los narcos y no el DAS y la dirigencia política y tantas cosas más.
Estamos a las puertas de una nueva farsa electoral, lo mismo de siempre, se compran votos con sancochos, traslado de electores, amenazas para que la gente vote por ciertos candidatos y los periodistas que se enfundan en su papel de actores morales y éticos del y para el pueblo y todos se lo creen.
Vuelve la estupidez y los resultados serán otros 4 años de lo mismo: corrupción, asesinatos, desempleo, pobreza y miserableza. Los candidatos son los mismos de siempre, padres de los proyectos neoliberales y fascistas que pululan en todo el engranaje estatal, económico, de salud, de educación, político y religioso. No hay nadie dispuesto a cambiar el país, porque ni los colombianos están interesados en cambiarlo.
Aceptemos, estamos felices de la patria que nos ha tocado, bailamos con el tropipop impuesto en las emisoras, estamos convencidos de que es el mejor vividero del mundo, lo que se necesita es acabar con las guerrillas, vamos a ir al mundial del 2014 en Brasil de la mano de Bolillo Gómez, mmm este no es como un candidato presidencial?, lo mismo de siempre?
Nada va a cambiar, porque no lo queremos, estamos felices del folclorismo colombiano, de vivir en la miseria, pero poder viajar por el país con las “caravanas de la paz”, ¿alguien comento que antes también se podía viajar?, nada va a cambiar y si el mal menor para lograr la paz, que no ha llegado a menos que se viaje a Bolivia, fueron los paramilitares hoy es votar por cualquiera que no sea Uribista o que sea Uribista. ¿Acaso ahora es bueno o malo ser o no ser Uribista?, desde cuando un país tiene un antes y después de alguien? Argentina lo ha intentado con Perón, pero ni así logran explicarlo todo.
¿No hay nadie que haya mirado las propuestas políticas que exponen los candidatos?, otro detalle de los colombianos, nadie recuerda cuales fueron las propuestas de los candidatos por los que vota, excepto los de PCC que tienen las mismas propuestas estalinistas desde 1930, es más yo me arriesgo a afirmar que no es que no recuerde sino que jamás las conoció, ¿acaso alguien vota por las propuestas políticas?
Un rasgo más de la estupidez colombiana es votar por el más “bonito”, el que hable más duro, el que salga más veces en TV, el que “parezca” más confiable, más “inteligente” y lo más estúpido, por el que parezca más “intelectual”. Jamas nadie ha puesto en tela de juicio las ideas políticas de nuestros gobernantes, porque no las tienen y porque a nadie le importa que las tengan.
Así que este será otro circo electoral, con serruchos y animales, vaya estupidez.
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